viernes, 24 de abril de 2015

No me olvides

Tiempo Argentino

http://tiempo.infonews.com/nota/150953/no-me-olvides


OPINAN



·           Ricardo Romero

No me olvides

El pueblo armenio tiene una larga lucha contra el olvido que la historia a veces impone.

El pueblo armenio tiene una larga lucha contra el olvido que la historia a veces impone. Si consultamos un manual del siglo XX, difícilmente se omita a la Shoá de las trágicas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Sin embargo, son pocos los que describen las atrocidades infligidas por el Imperio Otomano durante la Gran Guerra (1914-1918) a lo que bien podemos llamarlo el Holocausto Armenio. Quizás porque el pueblo judío logró conmover a la comunidad internacional en la inmediata posguerra, logrando inmediatamente que se juzguen a responsables de la "solución final" establecida por el nazismo.
Se hizo a partir del concepto de Genocidio, un delito específico que castiga a "cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico racial o religioso como tal". El mismo está regulado por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) de 1998, vigente desde 2002, y puede ser juzgado por cualquier tribunal independientemente del territorio donde aconteció el hecho y además su condición de delito es imprescriptible.
Hace 100 años, un 24 de abril de 1915, los Jóvenes Turcos ordenaron el arresto de 250 intelectuales armenios que fueron asesinados durante su traslado. Desde allí, las deportaciones continuaron por miles hasta superar el millón, porque durante su camino el gobierno turco no dispuso los medios para su protección y encontraron la muerte. A esto se suman masacres generalizadas en todo el imperio, justificadas como acciones de contrainsurgencia contra nacionalistas armenio, que derivaron en unos 26 campos de concentración con fosas comunes de personas que murieron por epidemias o inanición.
Empero de estos hechos, la actual República de Turquía, heredera del Imperio Otomano, niega que el gobierno de ese entonces, encabezado por los Jóvenes Turcos, haya tenido la intención de liquidar al pueblo armenio. Alega que sólo sofocó una sublevación popular de corte nacionalista dentro de los límites de su territorio, por lo que procedió a deportar a sectores importantes de la población armenia hacia el sur-oriental del país.
A diferencia de la Shoá, apenas 22 países caracterizan como genocidio estas muertes. Lo más llamativo es que el Estado de Israel es uno de los que no reconoce el Holocausto Armenio, por su condición en Medio Oriente y sus relaciones estratégicas con Turquía, junto con países como Estados Unidos, Alemania o España. Entre los que aceptan la matanza, están Argentina, Uruguay, Chile, Rusia y Canadá. Que nuestro país también sea uno de los que reconoce el Genocidio Armenio, a partir de una decisión del ex presidente Néstor Kirchner en 2007, es algo saludable para un país que en su pasado registra el exterminio de pueblos originarios en el siglo XIX y los delitos de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura militar (1976-1983). Incluso las declaraciones del papa Francisco, suma un nuevo espaldarazo, desde un pueblo argentino que le dice a Armenia: no olvidamos, nunca más.



sábado, 11 de abril de 2015

Americanismo y panamericanismo


Americanismo y panamericanismo


Esta nueva edición de la Cumbre de las Américas marca una reorientación del panamericanismo norteamericano hacia un americanismo propiciado por los países del continente.
Esta nueva edición de la Cumbre de las Américas marca una reorientación del panamericanismo norteamericano hacia un americanismo propiciado por los países del continente. Desde la primera reunión en 1994, ni más ni menos que en Miami, hasta este encuentro, cambiaron muchas cosas más que el ingreso de Cuba al evento: cambió especialmente el reposicionamiento de las naciones latinoamericanas.
El panamericanismo norteamericano tiene sus raíces en la Doctrina Monroe, sostenida en 1823 por el secretario de Estado Quincy Adams, que exponía sus intereses en el continente. Cuando en diciembre de 1994, se reúne la 1ª Cumbre de las Américas auspiciada por la Organización de Estados Americanos, el objetivo de los Estados Unidos se centraba en fortalecer su política panamericanista para contraponer el peso que podían tener bloques emergentes en ese momento, como la Unión Europea o los NIC (en inglés, países recientemente industrializados).
La fórmula repetía el esquema de comprometer a los países de la región en el seguidismo de la política norteamericana, pero esta vez reforzada con la búsqueda de constituir el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) dando vía libre a las empresas norteamericanas para absorber, en ese entonces, las alicaídas economías latinoamericanas. Este proyecto fue sostenido en el segundo encuentro en Santiago de Chile 1998, diseñado en Buenos Aires en el año 2000, acordado en la III Cumbre de Quebec en 2001. Sin embargo, la presidencia de Néstor Kirchner en la IV Cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005 y la locuaz participación de Hugo Chávez frustraron el intento de George Bush h. de concretar el proyecto y el ALCA se fue al carajo.
Así, para la V Cumbre de Trinidad y Tobago de 2009, el continente encontró a un Estados Unidos entrando en una crisis y a un continente reencontrando proyectos de crecimiento con inclusión. Esta vez, el presidente norteamericano Barack Obama tuvo que comenzar a rever los objetivos de las cumbres e incluso incorporar en agenda el ingreso de Cuba, tema que no sucedió en la VI Cumbre de Cartagena de Indias en 2012. Recién este jueves, la "fruta madura" ingresó a la cumbre resguardada de los colmillos yanquis.
Esta metáfora refiere a la idea también mentada por Adams, quien sostenía que la isla, al igual que una manzana que se cae de un árbol, al desprenderse del dominio español era comprensible que abatiera bajo la órbita de norteamericana. Se consuma así una victoria diplomática de Cuba, que logró contrarrestar el bloqueo con una política constante de activismo tecermundista, que comenzó con una victoria en la ONU en 1992, donde anualmente se vota por la eliminación del cerco económico y ahora parece estar concretándose.
A su vez, esta VII Cumbre de Panamá tiene de antesala las tres ediciones de la Cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), un espacio del que EE UU fue excluido junto con Canadá y que propició el posicionamiento del americanismo regional, reorientando la agenda latinoamericana de Estados Unidos en el continente.

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  • Ricardo 

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Ricardo Romero

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