domingo, 31 de marzo de 2013

Inflación: ¿cuál es el problema?

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6721-2013-03-31.html
cash
DOMINGO, 31 DE MARZO DE 2013
DEBATE ENTRE ECONOMISTAS HETERODOXOS

Inflación: ¿cuál es el problema?

Ricardo Romero suma su mirada al debate que vienen sosteniendo en este suplemento los economistas Pablo Manzanelli y Martín Schorr, por un lado, y Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito, por otro.


Romero reclama salir de los esquemas de “ajuste” y “planes de estabilización”.
Imagen: Pablo Añeli

 Por Ricardo Romero *
Se desató en las páginas del suplemento Cash un debate a partir de los artículos de Pablo Manzanelli y Martín Schorr sobre “Inflación oligopólica” (10/3/13) y una respuesta de Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito titulada “Es la puja distributiva” (17/03/13), donde salen al cruce del planteo que coloca el problema inflacionario en el esquema de concentración oligopólica de la economía argentina y sostienen que el proceso está centrado en una contienda por los ingresos.
En ese sentido, ambos artículos hacen un aporte, porque al describir sus hipótesis colocan variables que escapan a la reducida mirada neoclásica. De hecho, Manzanelli-Schorr remarcan que los aumentos de precios tienen una tendencia mundial y que las estructuras de precios nacionales reaccionan al vínculo internacional que tienen, agrego: más aún en una economía altamente expuesta como la argentina, y que además la concentración económica condiciona los niveles de precios.
En este punto, Crespo-Fiorito remarcan que, por el contrario, la capacidad competitiva y la capacidad de división del trabajo y producción a escala de las grandes firmas permiten reducir costos y generan un efecto deflacionario (o de menores costos), entre otros efectos, lo que no contribuye a pensar que las corporaciones impulsen directamente los precios y que, por el contrario, sostienen que la inflación en Argentina es producto de una “puja distributiva”, tirándole un guante a Manzanelli-Schorr, sosteniendo que su versión no sale del esquema clásico, donde entendiendo la falta de competitividad oligopólica genera una clase empresaria rentística que provoca la inflación por no reaccionar ante la demanda.
Cabe destacar que el artículo de Manzanelli-Schorr aclara que el grado de concentración no induce necesariamente al alza de precios, pero sí sostienen que es aceptado que el problema inflacionario es estructural y que tiene como una de sus causas principales el comportamiento de los actores concentrados. Los autores centran el problema inflacionario en propiciar mayor competencia, punto que reiteran como visión en su respuesta del día 24/3/13 y retrucan a Crespo-Fiorito indicando que los oligopolios no pueden jugar un “rol deflacionario” por sus márgenes de beneficios.
Es interesante remarcar que ambos artículos salen de la vulgaridad ortodoxa, que desde una visión neoclásica explica la inflación como un exceso de Demanda, donde al entender que la Oferta siempre se encuentra en un punto óptimo al equilibrio, la inflación no es más que una sobre emisión monetaria, generalmente causadas por aumentos salariales, que desequilibran el mercado y llevan al ajuste vía precios de esa osada picardía de los sindicatos que colocan los sueldos por encima de su precio natural.
Lo cierto es que el debate entre Manzanelli-Schorr y Crespo-Fiorito cambia el centro de atención de quienes se orientan a buscar problemas en los índices de precios, como incluso el seudosocialista Héctor Polino, que se suma a la tropa de onegerilistas que siguen precios en las góndolas y despliegan sus dardos contra el gobierno nacional por las remarcaciones sin criticar a quiénes y por qué remarcan. No basta con reconocer un alza de precios, sino que hay que identificar los problemas.
La posición de Crespo-Fiorito debería llamar la atención para visualizar la tensión existente en la distribución del ingreso, e incluso el estudio de Manzanelli-Schorr, para ver la concentración económica, y de estar de acuerdo con la idea de la “puja”, cómo operan los oligopolios en el posicionamiento de precios, tal como lo destacan en su respuesta.
Y es que la inflación de la Argentina no se explica por dos variables, sino que es el enlazamiento estructural de problemas que tiene Argentina. Hay que tener presente la exposición exportadora de nuestro país, cuyas estrategias de producción están fuertemente condicionadas por el nivel de liberalización comercial y los precios internacionales. Más aún, teniendo presente que el perfil de las exportaciones de Argentina está relacionado con la canasta de alimentos básicos. Además, la dependencia tecnológica externa condiciona la estructura de costos internos, por ende, los precios internos necesariamente están vinculados con variaciones internacionales.
A la vez, la situación cambiaria de Argentina, y gran parte de los países latinoamericanos, está condicionada por su grado de endeudamiento externo, que la condiciona en su nivel de reservas. Por lo que los tipos de cambio sufren vaivenes que van más allá de sus condicionamientos de mercado.
Además, en el planteo de la “puja distributiva” como factor explicativo de la inflación deberían tenerse presente ciertos efectos que ésta genera, especialmente en un proceso inercial de inflación por expectativas, expresadas en contratos (como los alquileres) que fijan aumentos en el tiempo sin otra explicación que la mera prevención. Además, cabe sostener que en muchos casos la “puja” es asimétrica, porque los trabajadores no tienen la misma capacidad para sostener sus salarios o están condicionados a negociaciones a futuro que son superadas sencillamente con un nuevo aumento de precios.
Frente a la cruzada monetarista, que intenta congelar la economía para frenar la inflación, sería interesante repensar esquemas dejados de lado, como la curva de Phillips, que asociaba niveles de inflación con bajo desempleo y viceversa, que al ver la tendencia argentina podrían explicarse muchas cosas y evitarse buscar soluciones que provocarían alto desempleo.
Tal como propone un economista de Página/12, Alfredo Zaiat, estas reflexiones se proponen ir a “contramano” de la economía vulgar y sostener una reflexión sobre los condicionantes estructurales que marcan las variaciones de precios en Argentina. Se abre así el necesario llamado a generar un consenso de economistas que salgan de las propuestas de “ajuste” bajo “planes de estabilización” y “reformas promercado” y se constituya un espacio que aliente estrategias macroeconómicas que aborden en los problemas estructurales que tiene la economía argentina, centrados en la distribución y bienestar de la población y no en los mezquinos intereses del mercado.
* Profesor CNBA-UBA.


polémica

oligopolio

-“El debate entre Manzanelli-Schorr y Crespo-Fiorito cambia el centro de atención de quienes se orientan a buscar problemas en los índices de precios.”

-“Ambos artículos salen de la vulgaridad ortodoxa, que desde una visión neoclásica explica la inflación como un exceso de demanda.”

-“La posición de Crespo-Fiorito debería llamar la atención para visualizar la tensión existente en la distribución del ingreso, y el estudio de Manzanelli-Schorr, para ver la concentración económica.”


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Contra el linchamiento corporativo a periodistas e intelectuales


domingo, 17 de marzo de 2013

Dos miradas sobre la relación Argentina - Brasil y la minera Vale

http://sur.infonews.com/notas/dos-miradas-sobre-la-relacion-argentina-brasil-y-la-minera-vale

Dos miradas sobre la relación

Argentina - Brasil y la minera Vale

Año 6. Edición número 252. Domingo 17 de marzo de 2013

Dilma Rousseff y Cristina Fernández deben asumir un liderazgo vacante en la región.
Nuevos desafíos de una alianza estratégica
Ricardo Romero UBA/UNSAM www.politicabrasil.com.ar
Las mandatarias Dilma Rousseff y Cristina Fernández tienen un encuentro pendiente en El Calafate, que fue programado tras la visita argentina a Brasilia en diciembre de 2012, cuando la presidenta brasileña agasajó a su par en el Palacio de la Alborada, en Brasilia. Esta reunión fue suspendida dos veces, la primera por la tragedia en Santa María, un incendio que provocó la muerte de 233 personas, y la segunda por el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez. Y son muchos los temas que deberán abordar a partir de los nuevos desafíos a enfrentar en las relaciones bilaterales, especialmente en lo que refiere a la política latinoamericana y a la integración regional. Pero en especial, deberán atender conflictos como el surgido con la minera Vale que, tras vencer el plazo para que presente un proyecto de reactivación, se colocó como punto de urgencia en la agenda de ambos países. El problema reside en que la empresa brasileña necesitaba ahorrar unos 1.500 millones de dólares para retomar las inversiones en la región. En tal sentido, estaba pendiente la exención de obras que tenía que realizar Vale, como la construcción de un tramo ferroviario extra para pasajeros en Neuquén, o la reducción de cobros de derecho de paso por parte de Río Negro y Buenos Aires en la traza del tren que debe llevar el mineral al puerto de Bahía Blanca. Lo cierto es que tras la decisión de la minera de desistir del desarrollo del megaemprendimiento de potasio en el Río Colorado, el gobernador neuquino Jorge Sapag solicitó a la empresa que asegure una solución pacífica a la nueva realidad, en especial por la situación de 6.400 trabajadores de Mendoza, Río Negro, Neuquén y Bahía Blanca; y confió que este tema sea tratado en un próximo encuentro entre la presidenta Cristina Fernández y Dilma Rousseff dentro de los 30 días. Igualmente, la relación bilateral no es sólo reproches, también hay acuerdos, como los pasos que se están dando en la complementación que están desarrollando compañías nacionales para su participación en el plan de expansión de la flota de la empresa estatal brasileña Petrobras, donde gran parte de los requerimientos de la industria naval que tiene la petrolera podrían ser fabricados en este país. A su vez, está pendiente el destrabe de un crédito que sustente el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, que sería otorgado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil. No obstante, Argentina y Brasil deberán fortalecer los lazos bilaterales de integración, enfrentando los conflictos que los mismos tienen y concretando los proyectos fijados. Sin duda, uno de ellos es el tema de la industria automotriz, que estructuralmente genera constantemente tensiones entre ambos países, por lo que necesitan arribar a un esquema de cupos de exportación y lograr superar las barreras comerciales que fija Argentina y molestan a Brasil. Pero el reto más importante es seguir haciendo historia en la región, especialmente en la era post Hugo Chávez que, tras el mar de lágrimas que provocó su muerte, no queda otra que poner rodilla en tierra y seguir construyendo la utopía de la unidad latinoamericana. Tarea nada sencilla por el vacío de liderazgo que representa su ausencia, especialmente por el modelo de integración que propició. Contrapuesto a una liberalización comercial impulsada por los Estados Unidos, además Chávez fue catalizador político de experiencias como las de Ecuador o Bolivia y jugó un rol especial en el abastecimiento petrolero de países latinoamericanos, especialmente Cuba. Este rol político quedará por un tiempo en segundo plano, ya que en el corto plazo Nicolás Maduro tendrá como reto lograr mantener la coalición política interna y el apoyo popular para sostener un gobierno que continúe con las bases heredadas del período chavista. En tal sentido, los armados propiciados por Chávez, como el ALBA (Alternativa Bolivariana para Nuestra América) o el Petrocaribe –acuerdo para abastecer de petróleo en condiciones especiales a países del continente– quedarán supeditados a los lazos generados en espacios como la Unasur (Unión de Naciones de América del Sur) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe). Por eso, no cabe duda que Dilma Rousseff, como conductora de un Brasil con fuerte peso regional, tendrá el desafío y responsabilidad de asumir un liderazgo continental que difícilmente pueda ocupar algún otro país latinoamericano. Si bien figuras como Correa, que podrían tener el carisma del venezolano, no tienen el peso económico para sostener ese posicionamiento, la evolución de países como México, Colombia o Chile podría poner en cuestionamiento el legado de Hugo Chávez para el continente. En ese aspecto, Dilma Rousseff deberá profundizar su alianza con Argentina, país con un peso propio, y buscar en Cristina Fernández un sostén que permita contener el arco bolivariano expresado en Bolivia y Ecuador. No cabe duda de que los distintos niveles de articulación regional, expresados en la Unasur y la Celac, implican una política latinoamericana contrapuesta al intento hegemónico de los supuestos países del primer mundo. De hecho, la crisis que viven estos Estados centrales debilitan sus pretensiones regionales y propician, e incluso condicionan, la necesidad de profundizar lazos de integración regional. Por eso, Argentina y Brasil deberán mostrar la capacidad de avanzar en la incorporación de nuevos países al Mercosur (Mercado Común del Sur), así como Venezuela, que ingresó súbitamente a partir del golpe en Paraguay y por gestiones de Brasil, encabezadas por Marco Aurelio García, asesor presidencial en relaciones internacionales de los gobiernos de Lula y Dilma. Mismo trabajo deberá hacerse con Bolivia y Ecuador a fin de garantizar un marco de continuidad política a la región y, a su vez, incluir en los armados a Uruguay, donde el mismo Pepe Mujica les pide a sus socios “sincerar” los caminos a seguir en el bloque. Este espacio regional intenta cubrir a la región de la crisis internacional que golpea con dureza a Europa y busca posicionar el peso regional de un Brasil que como sexta economía del planeta y acreedor de los organismos internacionales lo colocan con un nuevo rol global. Por eso, en la agenda pendiente entre Dilma Rousseff y Cristina Fernández está el análisis estratégico de la intervención de ambos países en espacios internacionales como el G-20 o la Asamblea General de la ONU. Es de esperar que, en forma conjunta, Argentina y Brasil impulsen políticas de protección al empleo y de promoción de la industrialización, contrapuestas a los ajustes neoclásicos desarrollados en la Unión Europea. A su vez, Brasil le tendería un puente a la Argentina para fortalecer su lazo e incorporación al esquema Brics, que el vecino país comparte con Rusia, India, China y Sudáfrica. En definitiva, el escenario global y latinoamericano obliga a Dilma Rousseff y a Cristina Fernández a profundizar las relaciones bilaterales y subsanar situaciones que fortalezcan el lazo entre ambos países.
Vale-Potasio Río Colorado ¿Y ahora qué hacemos?
Daniel Bosque Director de Mining Press
La muerte de Hugo Chávez no sólo fue una desgracia para sus partidarios y admiradores de diversas latitudes. El deceso, dos días antes de la cita 7-M de Cristina-Dilma en El Calafate, abortó un encuentro del que muchos esperaban saldrían señales o decisiones dirigidas a sacar del barro al proyecto Potasio Río Colorado (PRC, cuyo desarrollo demandaría US$ 6.000 millones). Lo que ahora se sospecha es que de cara a esa cumbre había pocas soluciones al gusto de Vale. Tras 79 días de parálisis, el holding minero de Brasil suspendió la construcción de la mina. Después de haber puesto en PRC unos US$ 1.500 millones (más los US$ 750 millones que le costó la compra a Río Tinto), Vale decidió que los números no le cierran, así como está la economía argentina y el proyecto minero PRC, la más grande de las inversiones en marcha en el país (las de Pascua Lama se reparten con Chile). Analistas financieros y bursátiles del mundo ya habían aplaudido el parate de las obras, pese a la fortuna ya enterrada en el progreso del complejo. En tiempos de la minería mundial de “revaluación de activos”, PRC no ha logrado despejar sus incertidumbres. Potasio Río Colorado era para varios actores el emprendimiento deseado. Brasil consume 6.000.000 ton/año de cloruro de potasio y sólo produce la décima parte. El mineral que importa lo trae caro en fletes desde Bielorrusia o Canadá. Vale pensó en ponerlo a tiro desde Bahía Blanca a Corumbá. Para la balanza del Mercosur, este comercio significaba también emparejar cuentas entre Argentina y Brasil. Mendoza, por su parte, esperaba un jugoso aporte a su erario en concepto de regalías. Por eso, el gobernador Paco Pérez hizo lo imposible, en prórrogas y seducciones, para que Vale no diera el portazo. Hay factores que han desalentado a Vale, como sus balances (perdió US$ 2.647 millones en el 4T 2012), la proyección del mercado global del potasio (-20% en 2012) o la influencia de la incomparable inflación argentina (25-30%/año). “Necesitamos la comprensión del gobierno argentino para continuar con PRC. El sector minero demanda, por el tamaño de sus iniciativas, un tratamiento especial” había dicho en la reciente PDAC 2013 el director global del holding brasilero, Marcio Godoy. Y resolver la cuestión del corredor ferroviario era tan clave como la cuestión fiscal. Lo que requería de la decisión política del Gobierno Nacional, que hasta ahora ha sido mero espectador de las ínfulas de gobernantes y privados de Neuquén y Río Negro. Según Vale, las demoras por estas discusiones sobre servidumbres y derechos de paso habían encarecido la inversión en unos US$ 1.000 millones. El impacto por el turn off de Potasio Río Colorado será fuerte en Mendoza, provincia que había pactado con la minera un 75% de compre local. Vale-PRC había encadenado a unas 2500 pymes, preveía una inversión piso de US$ 600 millones para este año, para lo cual precisaba de 4.000 puestos de trabajo. Las cámaras de proveedores de servicios mineros nucleadas en Ofecasemi y Casemi habían expresado también su alarma por esta situación. Y la UTE local de Distrocuyo-Cartellone, que venía construyendo la línea eléctrica (40% de avance) para la interconexión (132 kw) con la línea Comahue Cuyo más dos estaciones transformadoras, reclamaron al gobierno de Mendoza por el freno de la obra (valuada en US$ 15 milones). Son parte del tendal que dejará el plantón de Vale.
Dólares. Fuentes cercanas a las negociaciones fiscales, en las que estuvo involucrado también el secretario de Minería, Jorge Mayoral, hablan de lápices afinados en torno de la cuestión impositiva, lo que importaría ahorros de entre US$ 600/1.000 millones para Vale. La minera arguyó que la cotización de los dólares que ingresa está desfasada, mientras la inflación avanza, con sobrecostos del 40%. La eximición del IVA, dentro de este paquete, tendría sustento en dos leyes nacionales: la 24.196, que además de estabilidad fiscal regula deducciones y exención de Ganancias; y la 24.402, que decide el otorgamiento de créditos para el pago del IVA. Cualquier modificación de las condiciones firmadas entre Mendoza y Vale Argentina debería haber sido ratificada por la Legislatura mendocina. El virtual Plan B del gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, para cambiar vía La Pampa la traza del ferrocarril hasta Bahía Blanca –cuya viabilidad es la mayor incógnita para el emprendimiento–, lejos de llevar tranquilidad a quienes siguen el caso, ha dado nuevas pistas acerca de cómo se mueven las cosas en Argentina 2013. ¿Quién podía asegurar que en el nuevo recorrido, por otras provincias y municipios, no aparecerían pretensiones similares de superficiarios y gobiernos locales? “Dejar a una empresa minera a que resuelva el puzzle de centenares de intereses de particulares y de la política local poco tiene que ver con la promoción genuina de una inversión de esta magnitud”, dijo a Mining Press una fuente de Vale en Río de Janeiro. El socio mayor del Mercosur no comprende cómo el status de país federal que ostenta Argentina puede complicar así las cosas. Brasil es una República Federativa, pero esas cosas allí no pasan. Vale largó la toalla, como dicen en el box. Mientras pululaban versiones variopintas de nuevos socios, como la del superjeque Sulaiman Al-Fahim, dueño del Manchester City F.C. (al que tentaron en Dubai a fines de enero Axel Kicillof, Julio De Vido y Jorge Mayoral “por expresa indicación de la Presidenta”, dijeron sus voceros) y la menos poderosa Mendoza, que entraría en un modelo mixto a cambio de las exenciones, regalías y otros rubros. El potasio es la mejor demostración de la amplia gama de recursos mineros de la Argentina. PRC estimó una producción inicial de 2,4 millones ton/año, hasta trepar hasta 4,3 millones de toneladas, con un horizonte de vida útil de 45 años que podría extenderse otras dos décadas. El proyecto suspendido involucra: 1º) La planta de proceso y extracción en Malargüe y dentro de las 80.000 has que ocupa la mina (presupuestada en U$S 1.100 millones); 2º) La construcción y refacción de 900 km de líneas férreas en cuatro provincias: Mendoza, Neuquén, La Pampa y Buenos Aires (U$S 1.000 millones) y la construcción de un aeropuerto en Malargüe; 3º) Una planta de reducción y compactación, además de la infraestructura para carga de los buques, en el puerto de Bahía Blanca (U$S 750 millones).
¿Y ahora? Al cierre de esta edición, la Nación y la provincia de Mendoza intentaban pactar con Vale las condiciones de la retirada de Potasio Río Colorado. Una difícil tarea, dados los antecedentes de los dialogantes. Los funcionarios reclaman, desde la audiencia del Ministerio de Trabajo del miércoles en adelante, que el holding brasileño garantice el pago de salarios a los empleados del proyecto por un año, lo que en buen romance significa hasta después de las elecciones de octubre. La cuestión es que la mayoría de los 4.000 y pico de operarios y técnicos directos no son de Vale, sino del enjambre de empresas proveedoras que construían el complejo. Mientras tanto, en el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, la acción de la compañía procuraba recuperarse de las esperables caídas que le supuso la noticia del abandono del proyecto argentino. “Los inversores van a entender que es mejor resignar un negocio que hacer un mal negocio”, decían fuentes de la empresa, en una pulseada con el mayor agorero del desplome de los papeles, el ministro argentino Julio De Vido, quien sugirió a los accionistas de Vale abandonar su apuesta por la empresa. La embestida recordó a otros episodios similares del funcionario vitalicio del kirchnerismo: cuando algo no funciona, tirar bajo el tren a las empresas (recordar eléctricas o petroleras) es la mejor receta. Hablando de tren, los voceros del Gobierno difundían su propia versión: Vale ya había garantizado el 70% de la traza en acuerdos con superficiarios y administraciones locales. La empresa desertora habla del 30%. No hay muchos casos en la minería en que con US$ 2.200 millones “enterrados” y el 40% de la construcción de una mina, se resigne la inversión. Analistas del sector y sobre todo del ítem propiedad minera, decían que no pasará demasiado tiempo para que Mendoza, la soberana del recurso minero según la Constitución de 1994, oficialice la caída de la concesión, invocando “abandono de mina” (artículos 226 a 232 del Código de Minería). La prestigiosa consultora brasilera Eurasia Group conjetura que “Vale difícilmente llegará a un acuerdo para seguir en la Argentina”. En rigor, hay cero clima para seguir. El dirigente empresario Roberto Zenobi, de la cámara de los mineros mendocinos, lo resumió en palabras que fueron avaladas en el sector: “Hoy PRC no es negocio para Vale, hicimos las cosas mal durante siete años y ya la mina debería estar operando o a punto de hacerlo”. Se refería a lo que en el ambiente minero todos conocen: el rosario de pretensiones que sufrieron los concesionarios del proyecto en Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires, las provincias de la cuenca del Río Colorado nucleadas en el Coirco. El potasio malargüino parece maldecido. Por su default, Río Tinto no llegó a construirla y debió cederla a Vale en enero de 2009 por una suma irrisoria para lo que es la magnitud del proyecto. La historia se repite ahora con el gigante de Brasil, que se baja de una apuesta para 50 años apremiado por sus magros estados contables. Operadores K que nunca faltan decían por estas horas que todo se solucionará y PRC será finalmente un emprendimiento argentino-brasileño. Y ya circulan en el ambiente los nombres infaltables de Cristóbal López y Vila-Manzano, además de las crípticas palabras de Miguel Galuccio de que YPF “se prepara para encontrar la forma de desarrollar el proyecto, con o sin Vale”. La provincia de Mendoza, se sabe, no tiene capital ni espaldas para afrontar sola esta inversión. La especulación tiene también su lógica: el potasio mendocino tiene su mejor futuro con Brasil como comprador. Estas fuentes aseguran que Dilma y Cristina terminarán arreglando todo, pero el circuito de agravios mutuos ha sido enorme. La liturgia devidista no fue un bálsamo, precisamente. Y la gerencia de Vale Argentina ninguneó como pocos al gobernador Paco Pérez: nunca le avisó oficialmente que, finalmente, suspendía. Dicen que Cristina lanzó su ira contra a los funcionarios de Planificación y de Economía tras el cese del más importante proyecto productivo que tiene el país. No es para menos. PRC ha terminado siendo una interminable carrera de obstáculos. Un entuerto que no ha podido reparar la gran política. Por favor, que alguien baje de YouTube el video (de julio de 2012) del CEO de Vale, Murilo Ferreira, y de CFK, en la Casa Rosada, en el que ambos ensalzaban el gran proyecto minero que hoy ingresó en el desván de las frustraciones argentinas.

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OTRAS NOTAS

  • Desde sus raíces históricas, Brasil y Argentina estuvieron vinculados en procesos políticos similares. Al ver los parecidos entre Mariano Moreno y Joaquim Gonçalves Ledo; Julio A. Roca y Deodora Da Fonseca; Juan D. Perón y Getulio Vargas; Arturo Frondizi y Jusbelino Kubischetk; Raúl Alfonsín y José Sarney; Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso; se puede marcar un paralelismo en la vida de ambos países.
  • El diario Clarín destacaba en su edición del 2 de enero pasado que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff no había citado a la Argentina en su discurso de asunción. En menos de 24 horas, se esfumó ese intento de buscar discordias bilaterales, cuando los cancilleres de ambos países anunciaron que la mandataria brasileña fijaba a Buenos Aires como primera visita internacional. Este offside periodístico elude los condicionamientos estructurales que tienen ambos países, tanto históricos como coyunturales, que los relaciona en forma estratégica y preponderante.
  • El próximo 20 de septiembre, el flamante presidente electo de México, Eduardo Peña Nieto, se reunirá con su par brasileña, como parte de su gira por Centro y Suramérica. Su itinerario comenzará en Guatemala, pasando por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia; arribará a Brasil el 19 de septiembre, donde se encontrará con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y al día siguiente hará lo propio con Dilma Rousseff; concluyendo su periplo con visitas a Chile, la Argentina y Perú.
  • La escalada del conflicto minero, junto a las irresponsables posiciones de algunas fuerzas políticas (principalmente el radicalismo) ha ido más allá de los deseos del Gobierno, que lo que menos quería era otro frente de batalla en momentos en que concentraba fuerzas versus Moyano, por Malvinas y en el difícil cuadro del sector externo timoneado por Guillermo Moreno.
  • La cita en Caracas entre la jefa de Estado argentina Cristina Fernández y su par brasileña, Dilma Rousseff, sirvió para corregir ciertas tensiones que se registraron este año en el comercio bilateral. Además, el particular contexto de crisis global empujó a cada país en los últimos meses a tomar medidas excepcionales que fueron, a su vez, malinterpretadas por algunos medios como medidas proteccionistas.
  • Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial.

domingo, 10 de marzo de 2013

¿Cómo se llenará el lugar vacante en el liderazgo de la América Latina?


¿Cómo se llenará el lugar vacante en el liderazgo de la América Latina?

 Un interrogante y siete miradas sobre la forma en que repercutirá la muerte del presidente bolivariano en la integración regional.

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Info News
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Jorge Drkos
Secretario de Internacionales del Frente Grande
 
 
Su muerte no afectará la integración, muy por el contrario, se profundizará para ser dignos de su legado. Debemos fortalecer la unidad del Mercosur, Unasur, ALBA  y CELAC. El liderazgo de Chávez ya tiene encarnadura, sus herederos son los millones de hombres  y mujeres que seguirán luchando para llevar adelante  la gesta de Unidad y Liberación que nos deja, con el convencimiento de que solamente  unidos y organizados podremos lograr la segunda y definitiva independencia. 
 

Miguel Ángel Barrios
Instituto de Altos Estudios Diplomáticos
"Pedro Gual" de Venezuela
 
 
Con Chávez, Venezuela dejó de ser un país circunscripto al pacto Andino –hoy Comunidad Andina– y se convirtió en latinoamericano, suramericano y caribeño de la mano del Mercosur, el ALBA, la Unasur y la CELAC. Su muerte tiene un impacto profundo y ya se nota su ausencia en su política pedagógica de denunciar y motorizar los procesos de unificación, como cuando se instalaron las bases militares en Colombia. Esas figuras, que trascienden a su tiempo histórico, no son asimilables y adquieren dimensiones de irrepetibles. Es nuestra responsabilidad como principal pais hispanoparlante de América del Sur, reequilibrar las asimetrías con Brasil, fortificando con Evo Morales, Correa y Mujica nuestra alianza. América del Sur tiene líderes importantísimos, pero lo fundamental es generar una estrategia permanente de búsqueda del Estado Continental industrial del subcontinente. Sólo de esa manera estaríamos brindando respuestas a la interpelación que nos hará a partir de ahora nuestro contemporáneo inmortal para triunfar en la segunda independencia.
 
 
Ricardo Romero
Politólogo
UBA/UNSAM
 
 
Maduro tendrá como desafío mantener la coalición política interna y el apoyo popular para sostener a un gobierno que continúe con las bases del período chavista. Por eso Venezuela bajará el perfil internacional en los armados propiciados por Chávez, como el ALBA o Petrocaribe, que quedarán supeditados a los lazos generados en espacios como la Unasur y la CELAC. A su vez, Venezuela tendrá que mostrar la capacidad de profundizar su integración en el Mercosur. En este marco, no cabe duda que Dilma Rousseff tendrá la responsabilidad de asumir un liderazgo continental que difícilmente pueda ocupar algún otro país, especialmente con figuras que como Correa, podrán tener el carisma del venezolano, pero no su peso económico para sostener ese posicionamiento.
 

Alberto Sosa
Director de AmerSur
 
 
El proceso de integración continuará porque responde a la voluntad política de distintos gobiernos post neoliberales que pretenden hacer frente aunadamente a los profundos cambios que se han producido en el sistema mundial en las últimas décadas. Sin embargo, y atendiendo a los diversos estilos de integración actualmente convivientes en América del Sur, aún es prematuro especular respecto de la orientación que pueda prevalecer en el proceso de integración regional.  El liderazgo de Chávez es irremplazable, el carisma no se hereda ni transfiere. No obstante, puede surgir otro tipo de liderazgo, compartido, dentro del ámbito hispanoamericano que trate de compensar la preponderancia brasileña, recuperando y englobando el matiz solidario y cooperativo del ALBA. 
 
 
 
Roberto Brindisi
Politólogo y
comunicador social
 
 
Chávez fue una pieza clave en el proceso de integración de Latinoamérica y el ascendiente sobre sus pares se hará sentir. Fue, además, el hermano mayor de los presidentes que se sucedieron en la región y que pensaron en términos de integración regional, por lo que será difícil la tarea de remplazarlo. Quien debería hacerlo es Brasil, por su importancia en el concierto de naciones, pero sin Lula en la presidencia, Dilma no aparece como esa líder carismática regional. Por carisma cabría pensar que ese rol podría caberle a Cristina, pero si bien la veo profundamente consustanciada con el proceso integrador, son muchos los problemas internos e internacionales que Argentina tiene como para ser ella la que remplace a Chavez. Quizás podría ser una alternativa un liderazgo compartido entre Dilma y Cristina.
 
 
 
Lido Iacomini
Asuntos Internacionales
de Carta Abierta
 
 
 
Con respecto al liderazgo vacante, en primer lugar hay que advertir que lidera quien tiene, no sólo capacidad de conducción, sino quien sabe colocarse con audacia un paso delante de lo que será el curso probable de los acontecimientos. Eso supo avizorarlo Chávez en Latinoamérica, como lo vieron los Kirchner en Argentina. Muchas son las cuestiones pendientes en la región, entre otras, motorizar el Banco del Sur. Varios son nuestros dirigentes latinoamericanos que han probado sus aptitudes. Incluso la asunción de Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela y su discurso inaugural mostró que allí hay madera más que suficiente y que certero fue el ojo del comandante. Sabemos que Cristina tiene la estatura y la experiencia necesaria, pero habrá que ver cómo se acomodan los acontecimientos.
 
 

Mariano Ciafardini
Instituto Argentino
de Estudios Geopolíticos
 
 
 
Las fuerzas de la integración regional corren por dos carriles que se articulan. Uno es el de los esfuerzos presidenciales y otro, más importante y en el que se sustenta el primero, es el de la disposición de los pueblos. La integración es central para Venezuela, por lo que difícilmente Maduro la descuide. En el otro carril, la muerte de Chávez ha generado un sentimiento popular regional de una envergadura inconmensurable, que hermana y juega un importantísmo factor psico-social y político que, si es oportunamente aprovechado, puede hacer una diferencia en el ritmo que hasta ahora llevaba el proceso de integración. Sobre quién podría ocupar el liderazgo, la respuesta es Lula da Silva. Un dirigente que puede darse el lujo de decidir si quiere volver a la presidencia del país geopolíticamente más importante de América Latina.


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