domingo, 26 de septiembre de 2010

La Herencia de Lula. Por Ricardo Romero



La herencia de Lula


Enviado por Gisela Carpineta el Dom, 26/09/2010 - 01:39. in Internacional


http://sur.elargentino.com/notas/la-herencia-de-lula


Por Ricardo Romero, Politólogo UBA/Unsam


internacional@miradasalsur.com





Realizar un análisis de la política brasileña no puede restringirse a ver las tendencias en las encuestas o los discursos políticos, por el contrario, debe comprender la formación histórico-social y delimitar la estructura política que se deriva de la misma. En ese sentido, Brasil presenta importantes diferencias con Argentina, desde las características de sus pueblos originarios, que corrieron suerte diferente en la colonización, lo que derivó en un modelo esclavista y se expresa en su estructura social actual; su forma de independencia, que fue realizada por los mismos colonizadores portugueses; por una república de coroneles, que no alcanzó su democratización; por un modelo exportador, que entró en crisis y abrió paso a una industrialización promovida por un populismo incipiente, proyecto que luego se ensambló con el desarrollismo y generaron el milagro que colocó a Brasil como novena economía mundial. Son estas diferencias muy importantes para comprender cómo inician la democratización ambos países.
En primer lugar, la dictadura brasileña generó transformaciones de avance industrial muy fuertes que tuvieron impactos en lo económico, social y político. Los gobiernos militares desarrollaron Planes de Industrialización que dieron un fuerte parque industrial en San Pablo y consolidó la industria pesada. A su vez, de ese proceso derivó la formación de nuevos sujetos sociales, como la concentración obrera centrada en el Abcd paulista, los campesinos que luchan por la tierra en el extenso territorio, los estudiantes secundarios producto del baby boom de crecimiento poblacional, junto a nuevas expresiones sociales, como el feminismo, el indigenismo o la reivindicación afrodescendiente; que devienen en dinámicos movimientos sociales. En tanto que esa expresión social impulsó la formación de partidos políticos con nuevas bases sociales y programáticas.
En ese marco, el Partido dos Trabalhadores surge, desde las huelgas metalúrgicas en los años ’80, integrando las reivindicaciones de democratización del pueblo brasileño con el movimiento obrero (2 millones concentrados en el Acbd). La campaña Directas Ya! y la sanción de la Constitución consolidaron las instituciones de una república con bases Democráticas, centradas en la participación, que permitieron al PT ir generando una propuesta para enfrentar y revertir la tendencia neoliberal de los noventa.
De esta manera, fue acrecentando su bancada parlamentaria, ganando intendencias, gobernando estados provinciales, hasta llegar a la presidencia con Lula. Paso a paso, generó prácticas de participación ciudadana, economía social, conquista de derechos y siempre propuestas latinoamericanistas, que constituyen su propio acervo histórico de lucha popular.
Una crítica de izquierda que sigue el manual, seguramente ve continuidades en las políticas macroeconómicas, en relación al pago de deuda, el libre comercio o la autonomía del Banco Central. Sin embargo, al ver las políticas sociales no podemos soslayar el proceso de ciudadanización que implica la gestión Lula.
Unas 30 millones de personas viven de la Bolsa Familiar. Además impulsó el crecimiento y extensión del sistema educativo, abriendo nuevas universidades y estableciendo cupos sociales por identidades, abriendo el acceso a sectores excluidos, acompañados por secretarías especiales como la de la Mujer y la de Igualdad Racial, que afirman el compromiso igualitario del gobierno nacional.
Incluso los enredos de corrupción que tuvo el gobierno de Lula derivó la reconfiguración interna del PT, donde los sectores de izquierda desplazaron al desarrollismo encarnado en Dirceu y Genonino, que era hegemónico en los primeros años del gobierno de Lula, y lograron establecer una agenda que colocó a Dilma Rousseff como la candidata a la presidencia.
Y éste es un dato importante, porque mientras los medios tratan de engrandecer a Lula, no se analiza que esta nueva etapa consolida un proyecto que va más allá de una figura y coloca en agenda la profundización de las transformaciones, algo que muchos no quieren, y es con ese desafío que Brasil encara su historia en la figura de Dilma.

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martes, 21 de septiembre de 2010

Lula El Hijo de Brasil. Por Ricardo Romero


Lula: El Hijo de Brasil

Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM
www.politicabrasileña.com.ar

Mientras Brasil encara la recta final a la presidencia, y los segundos de televisión parecen decisivos para ganar la contienda, de hecho Dilma le sacó una contundente ventaja a Serra a partir de la propaganda oficial, muchos petistas ponen el peso sobre el filme Lula: El Hijo de Brasil, la historia del presidente brasileño, para alcanzar el éxito en primera vuelta.
Una producción de 15 millones de reales (unos 35 millones de pesos) fue la base para trasponer una investigación periodística de Denise Paraná, editada en 2003 por la Fundación Perseu Abramo, que relata la vida de Lula desde su infancia hasta su devenir como dirigente obrero. Esta pesquisa fue realizada en la Universidad de San Pablo, compuesta de entrevistas a Lula y personas relacionadas a su vida y esta publicada en Argentina.
Tal fue la apuesta, que el director de la película es Luiz Carlos Barreto, oportunamente nominado al Oscar por O Quatrilho, quien expone la historia narrada por Paraná desde ambientes originales, como el pueblo donde nació Lula (Garanhuns) hasta los mismos conglomerados urbanos del ABC de San Pablo.
Si bien, producto del relato cinematográfico, la película centra la historia en el heroísmo de Lula para superar las dificultades, sin duda, el concepto de “Hijo de Brasil” cuadra en una historia de vida que acompaña las transformaciones del país carioca.
El niño nordestino que padece la pobreza junto a madre, pasando por un joven lustrabotas que sobrevive en la ciudad, hasta llegar al líder metalúrgico que participa en la fundación de la CUT y el P; son síntesis de ese Brasil que contiene una base industrial en San Pablo conviviendo con regiones excluidas en el corazón brasileño.
Si bien el estreno en Brasil tuvo menos espectadores de lo esperado, unas 500 mil personas la vieron, en Argentina, esta película puede traer nostalgias, simpatías y alientos a construir un proyecto político. Sin duda, quienes alientan a nuevas propuestas para la región verán que las mismas necesitan un arraigo en lo popular. Para

lunes, 13 de septiembre de 2010

Alianzas Cruzadas. Ricardo Romero

http://sur.elargentino.com/notas/alianzas-cruzadas

Alianzas cruzadas
Enviado por Gisela Carpineta el Domingo 12 de Septiembre de 2010.
in


Alianzas Cruzadas

Por Ricardo Romero, politólogo UBA/Unsam
internacional@miradasalsur.com
En las elecciones de octubre en Brasil se enfrentarán dos grandes coaliciones, la que impulsa a Dilma –donde tenemos al PT acompañado por el incondicional PCdB (Partido Comunista do Brasil), junto al varguismo del PDT (Partido Democrático Trabalhista) y al estratégico PMdB (Partido do Movimiento Democrático Brasileiro)–, que enfrenta a Serra –que lo sostiene el PSdB secundado por su condicional aliado Demócratas, otra rama varguista expresada por el PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y el PPS (Partido Popular Socialista –ex Partido Comunista Brasileño–).Para el binario análisis argentino, este esquema es normal; sin embargo, lo paradójico de esta visión es que resulta limitada para comprender la política brasileña. ¿A qué me refiero?, a que si vamos a los estados provinciales, las redes de alianzas se complejizan, porque tanto el PMdB como el PDT o el PTB y el PPS cruzan sus apoyos al oficialismo u oposición. Y si bien el PT mantiene un esquema de asociación con el PCdB y a su vez el PSdB con los Demócratas, podemos ver un hecho curioso que muestra al PT en la misma coalición que los Demócratas, apoyando al Pmdb contra el PCdB en Maranhao.De los diez estados donde el PT presenta candidato propio, el Pmdb sólo lo apoya en dos (DF y Sergipe), lo enfrenta en cinco, y apuntala al candidato del Psdb en dos (Acre y San Pablo). Por su parte, el PDT participa en coaliciones que enfrentan al PT en tres (Río Gran do Sul, Rondonia y Santa Catarina). En tanto que de las 14 candidaturas a gobernador del Psdb, el PTB lo enfrenta en dos, apoya al PT contra el Psdb en dos (Acre y Pará) y participa en una coalición junto al PT en Roraima. A su vez, el PPS lo enfrenta en Rodonia y acompaña una coalición contra el Psdb en Tocantins. Estas alianzas cruzadas se deben a intereses locales que se expresan en la regionalización y personalización de las candidaturas. La convergencia del PT con los Demócratas se debe al apoyo de Rosemary Sarney. A su vez, varios enfrentamientos estaduales entre el Pmdb y el PT devienen porque uno está en gestión y el otro no; algo similar sucede entre el Psdb y el PTB.También hay convergencias programáticas, referencias locales o temas estaduales que provocan los cruces. En definitiva, Brasil muestra un complejo escenario que debe tomarse en cuenta para comprender que la política tiene aristas más amplias que la relación amigo-enemigo, o K-no K para el caso argentino, porque en definitiva existen los grises que permiten el gobierno de un tornero mecánico y la continuidad de un proyecto con la primera mujer presidenta en el país carioca.

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