viernes, 30 de abril de 2010

Y pasan los rounds . Por Ricardo Romero

Ricardo Romero
Politólogo
Centro de Cultura y
Debate Socialista

En la política argentina, los rounds en el ring parlamentario transcurren mientras oficialismo y oposición se miden como boxeadores, lanzándose golpes como meros amagues, en tanto que el gobierno no se deja acorralar.

Es que el efecto Tyson, de ganar en el primer cruce, estrategia planteada el 3 de diciembre pasado, se aleja cada vez mas, y los anti K no logran aunar un golpe certero y ahora tienen que boxear frente a una agenda que los puntea y les saca el aire.

Además, corren con la desventaja de tener que abroquelarse en cerrar el número mágico del quórum, pidiendo asistencia al manager Menem, mientras el gobierno puede hacer un juego circular, puntarlos por izquierda (matrimonio gay) e incluso amagarles por derecha, desgastando el esquema ofensivo.

Encima, el juego por tarjetas, muestra que los puntos en las encuestas reposicionan a Nestor y sus aliados, van desfigurando a Cobos y sus amigos y fracciona a Duhalde y sus secuaces.

Por eso, mientras algunos periodistas avizoraban la toalla en el piso, por el contrario, Cristina se levanta como Rocky y aun da pelea. Quizás no sea con un estilo republicano, como reclaman algunos, pero lo hace con una defensa democrática que pone eje en lo popular.

Pareciese entonces, que la contienda durara hasta diciembre de 2011 y con un final abierto, donde el reinado K quizás mantenga la Corona adquirida en 2003. Por suerte los argentinos serán los que alienten a cada boxeador y sentencien con sus tarjetas al nuevo ganador.

lunes, 19 de abril de 2010

Alfredo Palacios. Aladid de la Justicia Social. Por Ricardo Romero


Alfredo Palacios.  Aladid de la Justicia Social

Ricardo Romero. Politólogo UBA/UNSAM

Red Socialista Alfredo Palacios

 


 


Hace 45 años, fallecía el diputado socialista Alfredo Palacios. Un hombre que siempre enfrentó a los poderosos que no reconocen los derechos del pueblo. Y si bien tuvo profundas diferencias con radicales y peronistas, tras la ruptura del Partido Socialista en 1958, impulsó la formación de un frente popular con expresiones del yrigoyenismo y el peronismo. Por eso, y por su incansable labor parlamentaria a favor de los pobres, es que la sociedad argentina lo reconoce como un adalid de la justicia social.

 Desde que un 13 de marzo de 1904 se convertía en el primer diputado socialista de América Latina, representó a esa concentración obrera de La Boca y Barracas, donde trabajaba con un cartel en su puerta que decía: "Abogado, se atiende gratis a los pobres". Su ingreso a la Cámara marcó una nueva dinámica en la República conservadora, que ahora tenía que debatir sobre el derecho de las mujeres, de los niños o de los trabajadores; tal como lo había formulado en su tesis rechazada en la Facultad de Derecho: "La Miseria".

Tras ser expulsado del Partido Socialista en 1915, presentaría su renuncia a la banca que ocupaba y se dedicaría a la labor universitaria, donde no sólo contribuyó al despliegue del movimiento reformista que consagró los principios de nuestra Universidad Pública, sino que profundizó su investigación en materia laboral, sistematizadas en La Fatiga y que terminaría impulsando un cambio legislativo desde su propuesta en el Nuevo Derecho, bases para su regreso al Parlamento, esta vez como Senador Socialista en 1931.

Además de ser un firme defensor de los derechos sociales, trabajó incansablemente en una visión latinoamericanista, desde su defensa del territorio, donde logró la sanción de obligatoriedad de incluir a las Islas Malvinas en los mapas, hasta su vinculación en la Unión Latinoamericana con los principales intelectuales de su época, como José Ingenieros, Manuel Ugarte, José Martí o Víctor Raúl Haya de la Torre; lo que le permitió estar pendiente de las grandes luchas sociales del continente, como la Revolución Cubana que marcó a fuego sus últimas acciones políticas, como Senador entre 1961 y 62, y como Diputado entre 1963 y 1965.

Su labor política y legislativa son valores que hoy siguen defendiendo nuevas generaciones y que este martes 20 de abril a las 19 hs., junto a Antonio Cartañá, Presidente de la Fundación Alfredo Palacios y Víctor Garcia Costa, uno de sus biógrafos, pretendemos evocar a este adalid en la casa donde vivió hasta su muerte, Charcas 4741. No se lo pueden perder.

lunes, 12 de abril de 2010

Nota. Salir del Gobierno dividido

Salir del Gobierno Dividido

Ricardo Romero
Politologo UBA/UNSAM
Centro Debate y Cultura Socialista

Gobierno Dividido es la forma tradicional que tiene la ciencia
política de nominar a un ejecutivo que perdió la mayoría
parlamentaria. Cabe destacar que en los países del norte, generalmente
esta situación profundiza el síndrome del pato rengo (modo poco
académico de visualizar una perdida de capacidad de gestión a medida
que se termina un mandato).
Sin embargo, en Argentina, la perdida de mayorías parlamentarias
también pueden provocar golpes (Yrigoyen y Frondizi), salidas
anticipadas (Alfonsin y De La Rúa) o perdida electoral del partido de
gobierno (Menem). Si observamos los casos citados, transcurrieron en
momentos críticos de la economía, por el contrario, el Gobierno
Dividido que se produce en este momento, se da en una etapa
favorables para evitar un tropiezo..
Cristina tiene el desafío de sortear desenlaces abruptos, corriendo
con las ventajas de no existir un armado compacto de la oposición, de
tener la posibilidad de reelección, lo que atenúa el síndrome, y la de
haber transcurrido una crisis internacional sin provocar una fase
recesiva.. Por eso, una estrategia para recuperar una articulación
parlamentaria se vería favorecida por una fase de crecimiento
expansivo, pero también depende de la capacidad de poner temas en
agenda que generen nuevos consensos, obviamente, profundizando los
lineamientos abiertos desde 2003..

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Enviado desde mi dispositivo móvil

Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM
www.ricardoromeroweb.com.ar

jueves, 8 de abril de 2010

Ponencia 1º Encuentro Nacional de Presupuestos Participativos

Ricardo Romero


Politólogo y especialista en temas de democracia participativa. Es investigador y docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires y profesor del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue asesor de la Coordinación de Presupuesto Participativo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2006. Además, es director del Observatorio Local de Democracia Participativa de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 

Quiero presentarles un esquema de investigación que estamos realizando en el Observatorio Local de Democracia Participativa, un proyecto auspiciado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y coordinado por el Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa de la Asociación Civil Mariano Moreno, del cual soy director, que comenzó analizando los impactos que tiene la democracia participativa en nuestro país.

Por cierto, debo advertir, que el Presupuesto Participativo en la ciudad de Buenos Aires lamentablemente no fue exitoso. A pesar de tener un plexo normativo favorable (Art. 52 de la Constitución porteña) y todos los instrumentos técnicos para generar una participación ciudadana, tuvimos el desencanto de que ese ideal portoalegrense no tuvo en Buenos Aires los mismos resultados.

Y lo comparo con un caso, el de la ciudad de Rosario, que no tuvo la misma frustración y que logró cierta estabilización y algunos alcances certeros. Previamente, debemos establecer qué es básicamente, qué se busca con el Presupuesto Participativo para afirmar que Rosario tuvo alcances favorables y Buenos Aires no.

Nosotros presentamos una definición de Presupuesto Participativo como un modelo que busca replantear y complementar la relación entre el Estado y la sociedad civil. Propuesta que intentó dar respuesta a la crisis de 2001, que, como en la mayoría de la crisis internacionales del Estado, afectó los roles establecidos cuando el neoliberalismo provocó una desestructuración de la ciudadanía y la crisis de las democracias representativas.

En ese sentido, el Presupuesto Participativo es un instrumento más, que permite una reconfiguración de esa relación. En la Argentina, si bien existieron experiencias piloto, por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires, en la hoy Comuna 13, se empieza a implementar realmente a partir de la fuerte crisis del 2001. De hecho, con el  intento de recuperación institucional, se presentan dos casos emblemáticos que toman el Presupuesto Participativo, Buenos Aires y Rosario, donde los resultados fueron diferentes, mientras Rosario logró implementarlo como una política de gobierno, en Buenos Aires no se logró esa continuidad y en la actualidad languidece como un programa de participación local.

En ese sentido, los objetivos de nuestra investigación fue preguntarnos: ¿por qué se da ese resultado?.

Debemos tener presente, como lo definimos, que el Presupuesto Participativo es un mecanismo de gestión que pretende una nueva relación entre sociedad civil y Estado y analizar cuáles son estas combinaciones que permiten el lanzamiento del Presupuesto Participativo. Entendemos que el objetivo específico de analizar la estructura participativa, el perfil de las y los participantes y la distribución de las prioridades es un punto central para comprender cuáles pueden ser los alcances de un procedimiento participativo.

Quiero detenerme en tres ejes para la comparación entre Rosario y Buenos Aires. En primer lugar sostener que el Presupuesto Participativo tiene que generar un mecanismo real de toma de decisiones por parte de la ciudadanía. A la vez tiene que generar y ampliar la ciudadanía, por eso es necesario analizar las y los participantes y a su vez analizar la distribución de prioridades, porque si no genera redistribución no genera realmente ciudadanía. A partir de los ejes puedo dar como hipótesis que en Rosario se facilitó un mecanismo de implementación para garantizar este proceso, mientras que en Buenos Aires se limitaron y generaron la frustración de la experiencia.

En el esquema de análisis, siempre tomamos al ideal portoalegrense como un nuevo modelo democrático, de mayor ciudadanía y redistribución de ingresos, más allá que también Porto Alegre, por el reciente cambio de gestión y un nuevo Prefeito (Intendente), José Fogaça, presenta un proceso de crisis y retracción. Pero lo concreto es que en el caso de Buenos Aires este contexto de crisis permitió consolidar el ascenso de fuerzas progresistas y la aplicación de un instrumento de la Constitución, el Presupuesto Participativo. Igualmente, en Rosario, con el ascenso del Partido Socialista Popular (Hoy Partido Socialista), la implementación de la descentralización conjuntamente con el Mecanismos de Planificación Participativa.

Si bien la crisis impulsa mecanismos de participación, lo cierto es que existe un contexto que viene de los años ´90 y que facilitó en ambos lugares una idea de Presupuesto Participativo, o al menos la de participación ciudadana.

El Presupuesto Participativo se aplica desde 2002 en ambas ciudades. Cuando analizamos estas estructuras, nos preguntamos, si genera o no mayor participación el modelo aplicado en Rosario que el de Buenos Aires, y de qué tipo de participación se trata en cada caso.

Cuando preguntamos si genera mayor participación es si genera mayor decisión, siguiendo la línea de ejes. Si genera mayor participación en la inclusión de nueva ciudadanía o si hay también cambios en la prioridad de los recursos. Y ésta es la hipótesis que se marca en la relación de continuidad, principalmente si produce ese cambio, como sucedió en Rosario, o no, como el caso de Buenos Aires.

Si bien algunos podrían afirmar que el Presupuesto Participativo en la Ciudad de Buenos Aires estuvo condicionado por el Impeachment a Ibarra, entiendo que ésta no fue la única causa, ya que hubo también componentes estructurales en el Presupuesto Participativo porteño que lo fueron llevando al fracaso.

En Buenos Aires hubo un proceso de implementación, auge y desarrollo del Presupuesto Participativo entre 2002 y 2006, con distintas fases, que concluye con una crisis fuerte en el 2006. Después se deja de aplicar, y de hecho, en el gobierno de Telerman, lo único que se hizo fue priorizar sobre acciones no cumplidas en el gobierno de Ibarra, y luego se intentó una aplicación similar a la de Rosario, pero al sufrir la derrota electoral en junio del 2007 se lo abandonó, quedando un mecanismo residual.

Si vemos en cambio el caso de Rosario, allí se implementó el Presupuesto Participativo e inmediatamente un esquema de revisión de metodología y redistribución del presupuesto. Un punto interesante que tiene Rosario es que en cada momento fue buscando metodologías que le fueron ampliando el mecanismo de participación, hasta que se consolidó en 2006 con un esquema de continuidad que podríamos decir definitivo o al menos instalado como procedimiento.

 

En este punto me detengo para explicar los momentos de diferencias en un cuadro sinóptico de comparación.

 

Casos

Decisión Política

Procedimiento

Ciudadanía

Rosario

Intendente

Proyectos

Redistribución e Inclusión

CABA

Secretaría

Acciones

Lobbys

 

Pero los tres puntos que me parecen sustanciales para ver cómo un caso logra continuidad y otro no son:

Primero, la decisión política de la implementación. En el caso rosarino, hay una lógica de articulación de toda la estructura de gobierno para aplicar y llevar adelante el Presupuesto Participativo como política de gobierno. Esto no sucedió en el gobierno de Ibarra y tampoco en el de Telerman, porque la decisión de implementarlo se concentró en la Secretaría de Descentralización y Participación Ciudadana, lo que no cambió en la gestión Telerman, donde dicha secretaría, devenida en Ministerio, pierde el componente de Participación que ya no tiene la comprensión y aceptación de todo el equipo de gobierno y la jefatura, lo que debilita su aplicación.

¿Esto qué implica? Que la secretaría o que el órgano de ejecución de la ciudad de Buenos Aires se convertía en un canalizador de lobby sobre el resto de las secretarías. Entonces, si otra secretaría aceptaba solucionar la problemática, se podía implementar una acción, y si no había relación política con la secretaría, los problemas vecinales no encontraban solución y el proceso decaía. Eso es lo que fue marcando la creciente no ejecución de las priorizaciones votadas en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, a medida que iba descendiendo el grado de poder político de las secretarías.

Cabe notar que hablo de acciones y no de proyecto, porque otro punto a destacar es el formato, ya que en Buenos Aires, a diferencia de Rosario, no había proyectos, lo que se votaban eran acciones. Venían las y los vecinos, planteaban su problema, se delimitaba una acción de gobierno y venían las y los funcionarios y firmaban un acta acuerdo con el compromiso de resolverlo.

En Rosario hay todo un proceso de análisis de factibilidad, evaluación presupuestaria y votación de un proyecto con ejecución clara. En Buenos Aires era una simple promesa de acción, que dependía su ejecución de si continuaba o no el funcionario político, o de la voluntad del que venía.

De hecho, cuando llegamos a la coordinación de Presupuesto Participativo en 2006, notamos que no se podía hacer un seguimiento de los proyectos que se incorporaron en el Presupuesto Participativo de la Ciudad de Buenos Aires para ejecutar, porque la única información que se tenía era un Excel con las acciones propuestas por vecinos y vecinas. Por lo que se tuvo que preguntar a las y los vecinos las obras que se ejecutaron y las que no se ejecutaron. Era una situación que no garantizaba un proceso de relación y de poder político con la ciudadanía.

Sabemos que la priorización es la parte importante del Presupuesto Participativo, y a diferencia de Rosario, Buenos Aires, cruzado por el debate de las elecciones de comunas y la descentralización, antepuso la elección de las y los consejeros vecinales a las priorizaciones votadas por las y los vecinos.

De hecho, el caso Desplast, que es un caso emblemático para la ciudad de Buenos Aires, en el que si bien la justicia le da la razón a Desplast, y dice que hubo un fraude específico en su elección como consejero, y más allá que el fallo en sí es importante porque reconoce legalmente al Presupuesto Participativo, no se preocupa por el resultado que tuvo la elección de prioridades, la da como consumadas, sin entender que el rol del consejero es simplemente consultivo y fiscalizador de los cumplimientos del Presupuesto Participativo, por ende son más importantes las priorizaciones que habían surgido de esa Asamblea inválida. Entonces, estos son puntos diferenciales importantes en la metodología.

Respecto de la inclusión de nueva ciudadanía, Rosario logra que los ciudadanos y ciudadanas participen en un proceso de canalización de sus demandas en el ámbito estatal a partir de sus derechos. De manera que las y los vecinos empiezan a participar en las decisiones de gobierno, luego de que la crisis del 2001 provoca la irrupción de nuevos sujetos de ciudadanía, las asambleas vecinales.

Rosario logra instalar ese vínculo en el procedimiento de discusión y amplía su base de sociedad civil. Esto no lo logra Buenos Aires, las asambleas vecinales fueron refractarias al procedimiento propuesto por el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, y lo único que se logra es mantener, de manera más dinámica; las redes previas que existían en los Centros de Gestión y Participación.

Por otro lado, la redistribución de recursos en Rosario es milimétricamente igualitaria. Ellos tratan siempre de generar equidad de desarrollo en las seis regiones, lo que en Buenos Aires no sucedió, ni en la gestión de Ibarra ni en la de Telerman, porque generalmente los sectores medios se llevaban la mayor cantidad de prioridades y recursos, ya que tenían mayor participación en este procedimiento. Los sectores de menores recursos siguieron vinculados al mecanismo tradicional de asistencialismo o clientelismo político que tiene la zona sur de la ciudad de Buenos Aires.

Estas diferenciaciones permiten ver en Rosario un caso de construcción de nueva ciudadanía y de ampliación, de constante búsqueda de incorporación de ciudadanos y de ciudadanas, desde un perfil de perspectiva de género. Porque el tema de género es importante, todas nuestras investigaciones revelan que las mujeres tienen una alta vinculación en los Procedimientos Participativos, más allá de que se refleje o no en los procesos de representación que tiene su propio mecanismo. Incluso Rosario presenta nuevos mecanismos participativos en términos de presupuesto, como el Presupuesto Joven o la planificación de Ciudades Amigables con las y los niños y niñas.

En cambio, durante la gestión Telerman, de las 2.000 acciones que se votaron en cinco años, se cumplieron 1.100, lo que si bien es un grado importante de cumplimiento, la crítica se concentró sobre las 900 acciones que no se cumplieron o no se ejecutaron. Así, se hizo una clasificación y en ese año 2006, se priorizaron algunas acciones para que se concluya con una fase. Luego se intentó hacer un "Nuevo Presupuesto Participativo", que simplemente fue copiado del modelo rosarino, pero se empezó a implementar en abril de 2007. En junio de ese año el jefe de gobierno perdió las elecciones y ese proceso se detuvo. Si bien, la gestión de Macri continúa con el mismo modelo, copió y pegó el procedimiento, pero tiene muy baja participación. Hay menos de 100 personas por cada Centro de Gestión de Participación Comunal, lo que lleva a menos de 1.000 personas en toda la ciudad, especialmente los que tienen un vínculo de lobby con los Centros de Gestión y Participación Comunal.

 En el caso rosarino, se logró pasar de unas 3.000 personas que participaron en la primera etapa a unas 6.000 personas promedio en este período, y se incrementó a unas 14000 personas que participan en la votación On Line. Sin embargo, hay un proceso de amesetamiento y descenso de la participación, que muchos investigadores, como Cristina Bloj o Alberto Ford, ven como críticos, por lo que hoy se necesita repensar y dinamizar una experiencia que tiene constantes desafíos a abordar.

Hay algo que sí tuvo Buenos Aires y no Rosario, que es que se intentó siempre pensar la ciudad en general y no regionalizar. Esto no lo hizo ni Hermes Binner ni el nuevo intendente de Rosario, que no formaron un Consejo de Presupuesto Participativo Global de la ciudad, sino que hay Consejos por regiones, lo que implica que a ese modelo le falta una lógica de planificación general estratégica de largo plazo. No quiere decir que no la tenga la ciudad, pero quizás es necesario que se aplique más participativamente desde los aportes que puede hacer el Presupuesto Participativo.

Como conclusión, quiero comentarles que estas reflexiones se proponen seguir como ideal a ese joven argentino que se llama Mariano Moreno, quien decía: "…Que si bien es justo que los pueblos esperen todo de sus dignos representantes, también es conveniente que aprendan por sí mismos lo debido a sus intereses y derechos…", ojala alcancemos esa utopía. Muchas Gracias.


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Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM
www.ricardoromeroweb.com.ar

martes, 6 de abril de 2010

Sobre la Revolución de Mayo

Reflexiones sobre la Revolución de Mayo

Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM
Centro. Estudios para la

Gran Reunión Americana


           Que en la Revolución de Mayo actuaron masones no es una novedad, pero este dato no resultaría relevante si tenemos presente que también lo hicieron militares, intelectuales, curas o comerciantes. Pero si vemos la Primera Junta, siete de sus miembros pertenecían a Logias, por lo que resulta interesante analizar cómo gravita la estructura de las sociedades secretas en los episodios de 1810.

Una ruptura como la de mayo no se produce en una semana como se presenta a veces la epopeya en los calendarios escolares. Lo cierto es, que desde finales de siglo XVIII, las ideales liberales se propagarían desde las aulas universitarias, especialmente en Chuquisaca, a través de jóvenes que fueron iniciados en estas estructuras que adoptaban la forma organizativa de las Logias masónicas.

Efectivamente, la Logia Independencia, que tiene su primera versión en1785, a partir de 1801 adopta como forma pública una Sociedad, llamada "Patriótica, Económica y Literaria", que propiciaría la apertura, comercial en principio y política después, y generaría los vínculos para el desembarco de los ingleses en 1806, pero que el intento de colocar a la región bajo la órbita insular, fortalecería a sectores que anhelaban avanzar hacia un nuevo régimen.

De hecho, cuando Moreno escribe, en conjunto con Belgrano, La Representación de los Hacendados, en sus líneas se pueden ver tanto el pedido de libre comercio como la reconversión estructural del sistema tributario y sobre su forma de legitimidad, o sea de gobierno, lo que seria el punto de quiebre en la Primera Junta.

A su vez, es claro el cambio de la Logia Independencia, aliada a la Sociedad de los Siete, que articula una estrategia plasmada en el Plan de Operaciones, donde su punto central sería la independencia. Proyecto que se logrará consolidar con el accionar de San Martín, también apuntalado por una Logia de estructura masónica, la Lautaro, que reorientaría el esquema de avanzar por el Alto Perú por el de cruzar los Andes y liberar Chile y luego ir desde el mar para lograr la independencia del Perú.

En definitiva, si bien no se desconoce la participación de comerciantes, militares, curas, indios, mujeres, afros o niños en la lucha por la libertad, es importante destacar el aporte organizativo e ideológico de los masones que marcaron los primeros pasos de nuestra historia como base de nuestro presente.

 


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Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM
www.ricardoromeroweb.com.ar

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